Volver a Lasprovincias.es |



El diario LAS PROVINCIAS nació el día 31 de enero de 1866.
El primer número de LAS PROVINCIAS contenía el ideario fundacional de la nueva publicación. Por su interés y la vigencia de la mayoría de sus argumentos lo reproducimos a continuación.

Enero de 1866
Manifiesto fundacional de LAS PROVINCIAS

I

España padece plétora de política. En ningún país del mundo se habla tanto, a favor o en contra del gobierno, como en España; en ningún país del mundo hay tantos partidos, ni tantas fracciones, ni tantos grupos, ni tantos periódicos, ni tantos hombres públicos. Tampoco ninguna nación ha tenido, como nosotros, en estos tres últimos años siete graves crisis ministeriales, siete gobiernos diferentes, siete trastornos en la Administración pública, con sus obligados episodios de manifestaciones pacíficas o casi pacíficas, alborotos, conspiraciones y hasta una seria sublevación militar.

La confusión ha sentado sus reales en el campo de la política; los antiguos partidos se desorganizan y se fraccionan; la idea cede el lugar a la personalidad; la ambición atropella a la consecuencia, y olvidada toda formalidad política, se buscan hoy y se alían los que ayer se separaron y se combatieron. Parece que en esta babel el interés egoísta del momento sea la única voz de inteligencia que comprenda la mayor parte de los hombres de partido

II

¿Y qué hace el país en presencia de esta creciente y amenazadora erupción de las pasiones políticas? El país, que creyó hace pocos años haber llegado la época del desarrollo tranquilo y fecundo de los poderosos gérmenes de su grandeza y bienestar, mira disiparse el sueño de oro; ve olvidados sus verdaderos y permanentes intereses por los que en el poder o la oposición necesitan todo su tiempo y todas sus armas para una lucha sin tregua ni término; observa en todas partes la inquietud, el malestar, la alarma, la crisis económica enlazándose con la crisis política, los peligros de mañana agravando las dificultades de hoy; y en tan lastimosa situación, la inmensa mayoría de las personas que constituyen la fuerza y el nervio de la patria se aparta con dolor o con desdén del palenque político, abriendo así la puerta a las bastardas ambiciones que se apoderan de la cosa pública.

III

¿Cómo puede recibir el país, indiferente o desengañado, los repetidos anuncios de la aparición de tantos periódicos como engendra el fermento que descompone a los partidos? ¿Cómo puede acoger una voz más en el coro atronador del periodismo político? Con la sonrisa de la duda, cuando no con el ceño del disgusto.

Y nosotros, sin embargo, vamos a afrontar la repugnancia de las personas sensatas hacia las nuevas publicaciones políticas; nosotros, convencidos de que existen demasiados periódicos en España, vamos, no obstante, a publicar un periódico más.

¿Diremos, para justificar nuestro propósito, que hemos encontrado el secreto de hacer la felicidad del país, diremos que entre toda esa turba multa de apóstoles que aspiran a regenerar a la pobre España, nosotros solos somos los buenos, y que por ende merece nuestra palabra la fe, la autoridad y el aplauso que a toda palabra ajena le negamos?

No, no tenemos tan mala idea del criterio público, que aspiramos a imponerle nuestras convicciones políticas; hay más; estas nos llevan "a no hacer política", tal como la política se suele "hacer" en España.

Vamos a hablar al país de sus propios intereses; pero no seremos eco de ninguna de las parcialidades militantes. Todas ellas tienen sus órganos en la prensa: no les disputamos su misión; la nuestra es otra: venimos a ser "la voz de los que callan". Venimos a ser, en lo que nuestras fuerzas permitan, la voz del país que quiere ser justa, prudente y económicamente gobernado, la voz del propietario que desea paz y seguridad, del agricultor que anhela ensanchar su mercado, del industrial que busca facilidades para su fabricación, del comerciante que necesita libertad para su tráfico, del consumidor que sufre las consecuencias de las trabas económicas y los impuestos absurdos, del obrero, cansado de ver que son muchos los que le halagan y adulan y pocos los que prudente y eficazmente trabajan por mejorar su condición moral y material.

Nuestro lema será:
"Menos política; más protección a todos los verdaderos y legítimos intereses sociales"

IV

No traspasará, sin embargo, nuestro apartamiento de las banderías militantes, los justos limites de la razón y la prudencia. La política es una necesidad de las naciones, y mucho más cuando el país interviene en su propio gobierno. Y como para nosotros es una utopía, generosa pero irrealizable, la conformidad de todos los ciudadanos en unas mismas ideas políticas, los partidos son, en nuestros concepto, legítimos y necesarios. Lo que creemos tener derecho a exigirles, en nombre de los intereses supremos del país, es que sobrepongan a sus pasiones, a sus caprichos, a su egoísmo, aquellos sagrados intereses, cuando ellos puedan sufrir en la lucha menoscabo.

Aceptaremos, pues, y respetaremos como legítima la existencia de todos los partidos que se sujeten a la ley. Para nosotros ninguna escuela posee el privilegio de la verdad política. Colocadas en diferentes puntos de vista, descubre cada una de ellas una sola fase de las cuestiones que apasionadamente controvierten, y sus errores no suelen ser otra cosa que verdades incompletas.

Así es que las más de las veces todos los partidos tienen algo de razón, y ninguno toda la razón.
Y sin ningún partido puede decirse infalible, tampoco ninguno debe considerarse impecable. ¿Hay algo más absurdo y grosero que esa eterna apoteosis de los partidos por sí mismos, y esa perpetua denigración de los partidos contrarios? ¿No hay patriotismo y desinterés y buena intención en muchas de las personas, que figuran en todas las agrupaciones políticas?¿No hay también, por desgracia, ambiciosos, intrigantes y explotadores en todas ellas? No santifiquemos, pues, ni anatematicemos a ningún partido: seamos tolerantes con todos ellos, juzgándolos con la imparcialidad que sólo puede tener un periódico que con ninguno de ellos esté comprometido.

V

Ajena nuestra publicación a los partidos, podrá ser independiente de los gobiernos. Los periódicos, según las leyes de guerra dictadas por el espíritu de bandería, han de ser "ministeriales u oposicionistas". Obre como quiere el gobierno, tiene seguros el aplauso de los unos, la reprobación de los otros. Para aprobar o combatir los actos del poder, no se toma en cuenta su bondad intrínseca, sino la actitud que respecto a las personas que lo ejercen ha adoptado el periódico.

Así la prensa olvida los altos deberes de la imparcialidad hasta convertirse en una "claque" vergonzosa, organizada para aplaudir o para silbar, de un modo ruidoso e indigno, a determinados gobiernos.

¿Es que se ha perdido ya la gravedad, el decoro y el seso, en este formal y juiciosos país, tan circunspecto y digno en otros tiempos? ¿Es que todos nos hemos vuelto locos? ¡Ah! Poco esperamos del juicio de los hombres de partido; pero como aún quedan muchos, quizá más de lo que se cree, que no lo son, nosotros, buscando su apoyo, queremos tomar por lo serio la misión de la prensa para con el poder, del que debe ser eterno y severo vigilante; y seguros de que no tendremos la dicha de lograr un Gobierno dotado del raro privilegio de acertar en todo, y confiados en que no llegará nuestra desgracia al extremo de sufrir otro que en todo yerre, no seremos nunca periódico ministerial, no seremos nunca periódico de la oposición. Independientes siempre, aplaudiremos y censuraremos, con mesurada imparcialidad, actos determinados, según los juzguemos beneficiosos o perjudiciales para el país, prescindiendo por completo del color político del Gobierno que los lleve a cabo.

Pasar a la siguiente página >>>

























Pasar a la siguiente página
  |


El nacimiento del diario


LAS PROVINCIAS nació el día 31 de enero de 1866 como transformación del periódico 'La Opinión', creado en Valencia 1860.

El financiero y banquero valenciano José Campo adquirió la propiedad de la cabecera y encomendó su dirección, en febrero de 1861, a Teodoro Llorente Olivares.

José Campo, andando el tiempo, trasladó su residencia y su actividad creciente a Madrid de modo que termino vendiendo la propiedad del diario al que era su director, Teodoro Llorente y al impresor, Federico Domenech. Es así como de un día a otro desapareció 'La Opinión' y apareció LAS PROVINCIAS.

El primer director
TEODORO LLORENTE OLIVARES




Teodoro Llorente Olivares, periodista y poeta nacido en Valencia en 1836. Estudio Derecho y letras en la Universidad de Valencia. Está considerado como una figura clave de los escritores de la Renaixença valenciana. Primer director y cofundador de LAS PROVINCIAS. Fue traductor a la lengua española de autores como Byron, Goethe y Schiller. Murió en Valencia en 1911.

Al fundador le sucedió en la dirección del periódico su hijo Teodoro Llorente Falcó. Posteriormente, han dirigido LAS PROVINCIAS Martín Domínguez Barberá, José Ombuena, María Consuelo Reyna, Francisco Pérez Puche y Pedro Ortiz Simarro

_Los primeros 25 años



Nacimiento de la peseta.23 de octubre de 1896./LP
Haga clic sobre la imagen para ampliarla.

Estamos en 1891 y LAS PROVINCIAS cumple 25 años. Valencia ha sufrido muchos avatares en este primer cuarto de siglo y LAS PROVINCIAS también.
Ha pasado la Primera República y la primera guerra carlista. Valencia ha tenido una sublevación republicana en 1869 y ha sufrido un bombardeo. LAS PROVINCIAS, en ese momento crucial para la ciudad, ha padecido una suspensión por la autoridad militar, cuya represión criticó el periódico. Y ha salido a la calle, durante unas fechas, utilizando su subtítulo de Diario de Valencia.

En 1879 moría el fundador José Domenech y le sucedía en la empresa su hijo, Federico Domenech. El diario se moderniza. Instala luz eléctrica y el primer teléfono que llega a Valencia se prueba en su redacción el 20 de enero de 1876.

El periódico vive muchos acontecimientos. El breve reinado de Amadeo de Saboya, la breve República, la restauración nacida en Sagunto en 1874. La epidemia de cólera de 1884 y 1885 se narra con todo su dramatismo en sus páginas.


La celebración del medio siglo

El 31 de enero de 1916 LAS PROVINCIAS cumple medio siglo. En esta fecha el diario tenía un tamaño aún mayor que el que adoptó en su nacimiento. Las nuevas máquinas adquiridas cubren la necesidad imperante de una mayor rapidez de impresión. En 1910, en una Valencia floreciente que acaba de vivir su Exposición Regional, LAS PROVINCIAS adquiere una rotativa de las de "doble reacción" capaz de imprimir en 1913 una tirada de 13.000 ejemplares. El periódico en 1916 costaba cinco céntimos.

En 1904 Teodoro Llorente se retira de la vida política y periodística y la propiedad del rotativo pasa a Federico Domenech. El hijo de Teodoro, Llorente Falcó pasa a ser el segundo director del diario.

::Libros
Memorias de un setentón
de Teodoro Llorente Falcó


Federico Domenech S.A. ha editado los tres volúmenes de Memorias de un setentón, de Teodoro Llorente Falcó, entrañable y sabrosa evocación de la Valencia de XIX.

"En marzo de 1943, al cumplir los 73 años, el periodista valenciano Teodoro Llorente Falcó, segundo director del diario Las Provincias, serenada un tanto su vida y su proyección laboral, sintió que la edad, y sus circunstancias generales, quizá le permitían volver la vista atrás y ensayar un género nuevo.''

Son palabras de Francisco Pérez Puche, en el prólogo de la reedición de Memorias de un setentón.

PVP. 88'65 Euros