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Visita turística del 15-M a la Plaza 25 de Mayo reprimida por la Policía Municipal de Alicante
Domingo, 26/02/2012 - 10:04 -

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Visita turística a la Plaza 25 de Mayo reprimida por la Policía Local de Alicante

Medio centenar de ciudadanos libres, junto a curiosos y transeúntes se reúnen pacíficamente con miembros del Movimiento 15 M, amigos del Foro de la Memoria Histórica, escritores y poetas y son vilmente desalojados por la acción intimidatoria de las autoridades municipales.

Los organizadores del 15 M de Alicante, entre quienes se encuentra Juan Carlos Bleda, organizan una jornada turística, cultural e histórica en homenaje a las víctimas del bombardeo fascista del 25 de mayo de 1938, hoy Plaza 25 de Mayo. Allá se reúnen medio centenar de personas que se abrigan en el Derecho de Reunión que recoge el artículo 21 de la constitución del 78: 'Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa, entre otros'. A ello añadimos el artículo 20: 'se reconocen y protegen los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción, entre otros'. El acto, no obstante, es reivindicativo-cultural-histórico y se encuentra alejado de daños e inconvenientes al tráfico, a los transeúntes y a sus bienes. El acto instructivo-histórico-conmemorativo y cultural se ameniza con las explicaciones del escritor e historiador alicantino y autor de la obra: '25 de Mayo, la tragedia olvidada': Miguel Ángel Pérez Oca. Le apoya quien suscribe, autor de una narrativa que nace en el bombardeo y discurre sobre la posguerra civil alicantina: 'Infancia maldita'. Asimismo cuentan con la presencia de la excelente poeta y autora de Veredicto del barro, Julia Díaz, quien recita un poema sobre la aviación italiana y sus víctimas que levanta pasiones y se adentra en las profundidades del alma.

Se da la circunstancia de que en la parte trasera: salida del Mercado de Abastos hacia la Plaza 25 de Mayo existe un cuadro de baldosas estampado en el suelo: muestrario de diferentes losetas. Bajo las losas se esconde la infraestructura que tiempo atrás se construyera para abrigar un simbólico monolito sobre el subsuelo que conmemoraría el recuerdo de las 311víctimas –sin color ideológico, religioso, cultural ni étnico- del fatídico bombardeo fascista. Hasta hoy, sin embargo, las víctimas continúan olvidadas y el monolito apagado en la pasividad del olvido, la desatención y el incumplimiento del gobierno municipal alicantino.
No obstante, la informalidad municipal sobrecoge a diversos integrantes del acto cultural e histórico cuando a mitad de reunión se presentan dos agentes de la Policía Local en talante impropio, chulesco y amenazante. Los agentes solicitan los documentos nacionales de identidad, censuran, ordenan e intimidan a quienes sorprenden fotografiando el entorno de la plaza pública con sus teléfonos móviles: ¡'Le digo lo mismo que a su compañero: absténgase usted de hacer más fotos'! —recrimina el agente que ha de velar por los derechos y las libertades de los ciudadanos— 'Oiga usted, Sr. Agente —responde el afectado—, los ciudadanos que estamos aquí nos acogemos al Derecho de Reunión y al de Libertad Expresión'. El agente, por el contrario, dirige unas miradas coactivas, muestra el bolígrafo y apremia al desalojo inmediato de la Plaza Pública: ¡'Será posible, hombre, pues no se están reproduciendo aquí los mismos fascistas antidemocráticos de aquellos años'! —expresa un hombre de edad avanzada, familiar de una de las 311 víctimas del bombardeo, aunque las arrugas de su cara, ahora denotan más contrariedad que años.

Asimismo se da la circunstancia de que en la mencionada plaza, al pie de las losetas que deberían de abrigar el homenaje simbólico a las víctimas del bombardeo, se encontraba un reducido número de personas que lideraba un tenderete informativo sobre los presuntos beneplácitos que la lectura de la Biblia podría aportar a las almas descarriadas, sin que nadie, ni siquiera la Policía Local, como es lógico y democrático, les molestara. Ello, sin embargo, debería de hacer recapacitar a la sociedad: ¿Qué hace la Policía Local de Alicante cuando llegan autocares de ancianos, niños, estudiantes o turistas en general y colapsan plazas, mercados, aceras…? ¿Los intimidan con estampación de nombres y apellidos para iniciar expedientes sancionadores? ¿Los desalojan de las plazas públicas porque no gozan de permiso de reunión…? ¿Les recriminan el uso y la exposición de símbolos liberales o les prohíben fotografiar en la vía pública…?

Los reunidos, sin embargo, abandonan la plaza disciplinadamente y se desplazan a la antigua Lonja de Verduras, hoy aparcamiento público, donde presencian vestigios históricos del bombardeo y desde donde se trasladan al interior del mercado. Visitan la vitrina acristalada que custodia el reloj, la báscula y la sirena que el día 25 de mayo de 1938 debió funcionar desde el tejado del Mercado Central para prevenir a la ciudadanía alicantina de la presencia de aviadores enemigos y, no lo hizo. El escritor e historiador alicantino, Miguel Ángel Pérez Oca, ofrece a los reunidos en visita cultural, turística e histórica con las explicaciones pertinentes y parten hacia el Puerto: Muelle Dickson, desde donde el barco Stanbrook elevara anclas en la noche del 28 de marzo de 1939 con millares de republicanos hacinados en su interior. Pese a ello, otros miles de republicanos y republicanas perecerían cercados, bajo desesperación y suicidio o apresamiento ideológico y corporal y merecen, al menos, un recuerdo de los vivos.

El medio centenar de personas que se reúnen para recordar la historia y conmemorar a las víctimas del bombardeo del 25 de mayo de 1938 continúan previo paso por el paseo de los Mártires de la Libertad: desde finales de la contienda bélica Explanada de España. Llegan a las inmediaciones del Campo de Concentración de los Almendros, donde simbólicamente pretenden plantar un almendro en recuerdo a las víctimas que previamente se vieran desalojadas del área portuaria, conducidas y concentradas en las aristas tierras de La Goteta, por la acción de la barbarie humana.

Agustín Conchilla


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